lunes, 18 de noviembre de 2019

Diálogo sobre el aborto



- ¿Abortarías si el ginecólogo te dijese que tu hijo va a nacer ENFERMO?

- Los ginecólogos se pueden equivocar, ¿no? Recuerda ese caso a principios de 2007: decían que el bebé tendría atresia de esófago, así que decidieron abortarlo... pero el niño salió vivo y sin atresia ni nada; eso sí, murió por haberlo sacado tan prematuro. Vamos, que lo mataron, y ni siquiera estaba enfermo. Abortar es matar un niño antes de nacer, enfermo o no.

-Bueno, pero imagínate que es seguro, seguro que va a nacer SIN BRAZOS, por ejemplo...

- Ya, pero si nace sin brazos puede hacer aún montones de cosas; sin brazos Tony Meléndez toca la guitarra ¡con los pies! , vende discos y hace giras.

- OK, pero la vida es muy dura; imagínate que nace SIN BRAZOS y SIN PIERNAS!!!!

- Bueno, pues si nace sin brazos y sin piernas mi hijo puede aún ser ¡¡¡¡campeón deportivo, escribir un libro y conducir un Jeep Cherokee!!!! Busca en google la historia de Kyle Mainard y su libro "Sin excusas".

- Vale, pero imagínate que alguien se queda CIEGO, TETRAPLÉJICO, y ATADO A UN RESPIRADOR, y progresivamente peor y...

- Ya, quieres decir como Olga Bejano. ¡Esta chica ya ha escrito dos libros contando su testimonio de amor a la vida! Y tiene un grupo de amigos en Internet, donde cuelga testimonios, artículos, experiencias.

- Vale, pero todos esos supertipos se empeñan en vivir...

- Sí, aman la vida, pero no son supertipos, son personas normales; son muy especiales porque se han curtido en el esfuerzo, tienen sentido del humor, gente que les quiere y, curiosamente, todos ellos tienen una espiritualidad fuerte.

- OK, lo que quieras, se empeñan en vivir... pero mi vida es mía, ¿no?, y si yo no soy tan súper, y ya no quiero vivir, me la puedo quitar y punto... ¿o no?

- Si no quieres vivir lo que necesitas es hablar con un sacerdote, recibir mucho amor y darle un sentido a la vida que te quite la depresión. Las depresiones se curan, ¿sabes? Además ¿tu vida es tuya? ¿Sólo tuya? ¡No, hombre!

- Mira lo que dice Ángel Lozano, que se quedó tetrapléjico a los 18 años: "La vida no es sólo de uno; es mía y de mis amigos, mis padres...".

Después del accidente, él pensaba que era el final... ¡pero no lo fue! Con la ayuda de su familia y de sus amigos y gente con experiencia que lo ha vivido antes, siguió adelante, se sacó el título de farmacia y ahora es cuentacuentos, algo que le encanta.

- Y ahora una pregunta: ¿por qué hacen películas y homenajes a los que se suicidan, como Ramón Sampedro, y en cambio ni hacen películas ni dan ayudas a los heroes cotidianos que luchan por vivir día a día, que no se suicidan, ni abortan, ni practican la eutanasia, pese a sus durísimas situaciones?

¿Por qué esconden a los héroes de la vida y promocionan a personajes hundidos en la cultura de la muerte? Por eso decimos muchos ¡sí a la vida, no a la cultura de la muerte! ¡Gracias a todos vosotros, héroes cotidianos! Gracias por enseñarnos a vivir.


Autor desconocido

Vocabulario de San José para enseñar al Niño Jesús



En el País de la fantasía, donde la ciencia no comprende nada y donde los niños son felices, acaban de encontrar un viejo manuscrito. Los entendidos que lo han analizado consideran que es auténtico, así que lo comunicamos a la prensa para conocimiento del mundo. Para leerlo, dicen, hay que hacerse como niños. Los que se creen grandes quizá comprenderán poco. Esperamos que al menos puedan sentir, allá muy dentro, la necesidad de hacerse hoy un poco como niños.

El manuscrito, según parece, fue un vocabulario que preparó San José para dar clases al Niño Jesús y se reproduce a continuación:

Alegría: lo que sentimos María y yo cuando te vemos.


Amigo: Es el que no piensa en sí, sino en el otro. Es el que da la vida por el que ama. Entonces, Jesús, amigos de verdad hay pocos. O, mejor, hay uno: tú en la cruz...


Amor: eso que tú eres y que quieres que seamos todos los hombres y mujeres del planeta.


Banquete: una fiesta por algo grande. En los cielos hay banquete siempre que un pecador se convierte. ¿Cómo consigues que haya vino para tanta fiesta?


Cizaña: lo que siembra un enemigo para estropear la cosecha. Dicen que hay mucha cizaña por ahí, pero yo sólo veo trigo cuando miro tus ojos frescos, dulces, serenos, limpios.


Cordero: un animal bueno, manso, siempre listo para el sacrificio. Algunos dicen que un poco tonto, pero no puede ser tonto: los tontos son seres inteligentes empobrecidos y egoístas, y el cordero es generoso por esencia.


Cosecha: Ese momento en el cual los hombres recogemos lo que tu Padre nos dio. Se puede convertir en un momento de alegría y solidaridad o de egoísmo y rencillas.


Cruz: no quiero explicártelo. Lloro cada vez que me entero que han crucificado a un bandido.


Divorcio: una mala costumbre que permite destruir el proyecto de Dios respecto del amor humano.


Egoísmo: un amor equivocado que no lleva a nada. Creo que no entenderás nunca lo que es pues tú eres lo contrario.


Estrella: para los científicos, algo que tal vez ya no existe. Para ti y para mí, un guiño de tu Padre que saluda a los hombres y mujeres del planeta.


Lirio: una flor que se viste mejor que Salomón. Una sonrisa al cielo, un momento de paz y de ternura, una señal de tu Padre que se cuida de todo. Dile de mi parte que también crezcan árboles para no perder el trabajo de carpintero...


Lluvia: lo que manda tu Padre sobre buenos y malos y llena de goteras nuestra casa.


María: el nombre más hermoso después del tuyo. Con ella vivo y trabajo, sueño y sufro. Me ha revelado un poco de tu
misterio, y me ha dicho que tú eres único.


Matrimonio: una vocación maravillosa desde la creación del mundo que hace que hombre y mujer sean una sola carne y que ayuden a tu Padre al nacimiento de nuevos hijos.


Misericordia: no sabía lo que era hasta que tú naciste. Es compasión, es cercanía, lavar al herido, limpiar al pecador, acoger al fugitivo, perdonar al traidor. Es algo que se inicia en la tierra con tu venida y que nos puede hacer felices para siempre.


Moneda: lo que tendrás que usar para pagar impuestos. Sirve mucho si se emplea para atesorar en el cielo a base de limosnas. No sirve nada si en nuestro corazón reina el egoísmo y la avaricia, y la guardamos en un banco para aumentar los intereses y disminuir la alegría del dar.


Muerte: ese misterio que termina con nuestras vidas. Ese dolor que separa a la madre de uno de sus hijos. Esa pena que hará llorar a Marta y María. Esa experiencia por la que pasarás tú un día. Pero... ¿puede morir el amor? Un día resucitarás, y nosotros contigo. La muerte, entonces, será vencida.


Mujer: es algo maravilloso, como tu Madre. Es esa joya de la creación que sirve como santuario de la vida y como calor del hogar. Es esperanza, belleza y ternura. Es... Jesús, me callo: siempre me quedo corto cuando pienso en tu Madre.


Nazaret: es el pueblo donde fuiste concebido. Ahora es tu casa, pero me parece que se ha quedado pequeño. Tu casa es el mundo, tu cetro es la tierra, tu corona son las estrellas, y tu cama... un poco de paja. Aún no entiendo cómo lo más grande se puede contentar con un poco de pan de pobres.


Niños: los que pueden entrar en el Reino de los cielos. Los que acogen tu venida. Los que no se complican. Los que confían en sus padres como tú en el Padre.


Nube: una señal de esa lluvia bendita con la que tu Padre prepara los campos para la siembra.


Oveja: vale mucho tanto si está en el rebaño como si escapa por ahí. Sé que irás a buscar la perdida, Jesús, pero no te olvides de cuidar también a las 99 que se quedan en el redil (no sé si me harás caso, pues veo que amas mucho a tu Padre).


Pájaro: un animal que vuela y que siempre tiene algo para comer. No trabaja como tu Madre y yo para que en casa esté siempre todo listo. ¿Por qué tu Padre quiere tanto a los pájaros? Quizá para enseñarnos a volar, a pensar en el cielo, en medio de las mil aventuras de la vida que tienen siempre nuestros ojos en el suelo.


Pan: lo que comes todos los días y lo que convertirás en tu Cuerpo antes de la Pascua y a lo largo de los siglos.


Pecado: eso que nos hace tanto daño a los hombres pero que Dios puede borrar desde que tú viniste al mundo.


Pobreza: para algunos, una maldición, un fracaso. Para tu Madre y para mí, no puede haber pobreza desde que tú estás en casa...


Templo: era el lugar donde nos encontrábamos con Dios. Ahora tú te has convertido en algo mucho más importante que el Templo...


Tentación: esa prueba por la que pasamos todos los hombres y que nos invita a construir la vida sin Dios.


Trabajo: lo que hago yo y lo que tú harás cuando puedas coger la sierra y el martillo. Lo que trae el pan para la casa y la dignidad para la familia. Lo que se convierte en nuestra colaboración a la generosidad infinita de tu Padre que da comida a los gorriones y azadas a los hombres.


Vida: lo que corre por tus venas, lo que trabaja en tus células, lo que impulsa tu corazón y lo que te permite amar de modo humano. Vida es un suspiro de tu Padre, una poesía de tu Madre, tu llanto en la noche de Navidad y tu victoria (que es victoria nuestra) al salir del sepulcro un domingo de Pascua.


Viento: eso que sopla y no sabemos si viene del Este o del Oeste. Para ti, ya lo sé, es como el Espíritu, que nos lleva a ser buenos y a vivir tu Evangelio.


Vino: lo que bebemos los días de fiesta y lo que convertirás en tu Sangre.


Autor desconocido

martes, 5 de noviembre de 2019

"Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos"



La frase "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los Cielos" aparece en el evangelio de Mateo (Mt 19,24). ¿Cómo debemos de interpretar estas palabras de Jesús? Es preciso aclarar antes de nada que Jesús nunca condenó la riqueza ni los bienes en sí mismos. Lo que condena son las personas cuyo único interés es acumular bienes y dinero para su propia satisfacción, no teniendo presente las necesidades del mundo. Se refiere a las personas con fortunas cuyo corazón está apegado exclusivamente al dinero.

Entre los propios amigos de Jesús estaba José de Arimatea, un hombre considerado rico. También estaba Zaqueo, que tras conocer al Señor cambia su actitud y reparte la mitad de sus bienes. Los ricos también pueden salvarse, obviamente, siempre y cuando hagan un buen uso de sus fortunas. Posibilidades hay muchas, en función del dinero que tengan. Pueden colaborar generosamente con los misioneros del tercer mundo, apoyar económicamente a las ONG de la Iglesia, becar los estudios de seminaristas, dar una importante cantidad de dinero para las obras de una parroquia, ayudar activamente a los conventos que viven de la caridad y la providencia, dar dinero cuando hay grandes catástrofes naturales en países (terremotos, huracanes, guerras, etc.).

Jesús les dice a los ricos: "No amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socaven y roben. Amontonad más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón". (Mt 6, 19-21).

Seas rico o pobre, pregúntate de vez en cuando dónde está tu corazón.


Javier López

lunes, 4 de noviembre de 2019

La maestra del hospital



Hace varios años, una maestra pública fue contratada para visitar a niños internados en un gran hospital de la ciudad. Su tarea era guiarlos en sus deberes a fin de que no estuvieran muy atrasados cuando pudieran volver a clases.

Un día, esta maestra recibió una llamada de rutina pidiéndole que visitara a un niño en particular. Tomó el nombre del niño, el del hospital y el número de la habitación, y la maestra del otro lado de la línea le dijo:

-Ahora estamos estudiando sustantivos y adverbios en clase. Le agradecería si lo ayudara con sus deberes, así no se atrasa respecto de los demás.

Hasta que la maestra no llegó a la habitación del niño no se dio cuenta de que se hallaba ubicada en la unidad de quemados del hospital. Nadie la había preparado para lo que estaba a punto de descubrir del otro lado de la puerta. Antes de que le permitieran entrar, tuvo que ponerse un delantal y una gorra esterilizada por la posibilidad de infección. Le dijeron que no tocara el niño ni la cama. Podía mantenerse cerca pero debía hablar a través de la máscara que estaba obligada a usar.

Cuando por fin terminó de lavarse y se vistió con las ropas prescriptas, respiró hondo y entró en la habitación. El chiquito, horriblemente quemado, sufría mucho a ojos vista. La maestra se sintió incómoda y no sabía qué decir, pero había llegado demasiado lejos como para darse la vuelta e irse. Por fin pudo tartamudear:

-Soy la maestra del hospital y tu maestra me mandó para que te ayudara con los sustantivos y los adverbios.

Después, le pareció que no fue una de sus mejores sesiones.

A la mañana siguiente, cuando volvió, una de las enfermeras de la unidad de quemados le preguntó:

-¿Qué le hizo a ese chico?

Antes de que pudiera terminar una sarta de disculpas, la enfermera la interrumpió diciendo:

-No me entiende. Estábamos muy preocupados por él, pero desde que vino usted ayer toda su actitud cambió. Está luchando, responde al tratamiento... Es como si hubiera decidido vivir.

El propio niño le explicó luego que había abandonado completamente la esperanza y sentía que iba a morir, hasta que vio a esa maestra especial. Todo había cambiado cuando se dio cuenta de algo. Con lágrimas de felicidad en los ojos, el chiquito tan gravemente quemado que había dejado de lado toda esperanza, lo expresó así:

-No le habrían enviado una maestra para trabajar con los sustantivos y los adverbios a un chico agonizante, ¿no le parece?

La esperanza es el factor preponderante que mantiene viva la llama que desarrolla nuestros proyectos. Si se pierde la esperanza de algo, se pierde la motivación y todo lo referente a ello parece no tener sentido. No resulta entonces difícil imaginarse lo que ocurriría si se pierde la esperanza de vivir. Todo parece derrumbarse, y la voluntad nada puede hacer porque está paralizada por la sensación de "sin sentido". Es una situación terrible que puede acarrear consecuencias también terribles. Pero basta una pequeña palabra de esperanza para despertar todos los sentidos, para movilizar todo aquello que se hallaba paralizado. Porque se le comienza a encontrar a la vida un significado fundamental, que va dando respuestas a muchas preguntas sobre la existencia, sobre el ser. Es importante mantener viva la esperanza de un mañana. Es importante la certeza de que mañana también está la vida... Si mañana tenemos "sustantivos y adverbios", eso significa que hay... un mañana. Y se renueva entonces la motivación de seguir adelante en búsqueda del preciado tesoro de la felicidad...

Pídele a Dios tener esperanza siempre en cualquier circunstancia y que te enseñe a ser feliz.





jueves, 31 de octubre de 2019

La omisión



La defino como "el bien que podemos hacer y no hacemos"; he ahí tal vez el más grande pecado que cometemos, quedándonos de brazos cruzados.

Justificamos nuestra indiferencia diciendo "eso no tiene que ver conmigo", "yo no tengo la culpa" y otras frases de cajón, que adormecen la conciencia ante aquello que pudiéndolo dar, no lo dimos.

La lágrima que vimos rodar en el rostro de quien camina a nuestro lado y por no querernos involucrar, no la enjugamos... El papel que tirado en el piso, no lo recogimos; porque fue otro quien lo arrojó, nosotros no lo hicimos...

El pedazo de pan que no compartimos, porque nadie nos lo regaló, de nuestro propio esfuerzo lo obtuvimos... El no querer trabajar un minuto más, porque el contrato dice el tiempo exacto con el cual nos comprometimos...

La riña que no quisimos evitar, para no meternos en problemas que no son míos, la herida que no quisimos curar, porque no fuimos nosotros quién la hicimos... La palabra de aliento que nunca regalamos, a quien encontramos afligido; por temor o por cualquier cosa que justifique ese bien que pudiéndolo hacer, omitimos...

El tiempo que negamos para escuchar a alguien que necesitaba hablar; diciendo que no hay tiempo que perder, aún hay mucho por hacer y trabajar... La limosna que no ofrecimos, porque no queremos contribuir a la mendicidad y ociosidad; la mano que no estrechamos para que otros no piensen mal y no sentirnos juzgados...

La respuesta igual de desagravio que al que nos hirió le dimos; porque si callamos y no nos vengamos, creerán que somos idiotas y pueden siempre herirnos y pisotearnos...
La sonrisa que no regalamos a aquel que encontramos en el camino, porque no tiene nada que ver conmigo...

La oración que no elevamos por el que nadie oró, el perdón que no ofrecimos, la carta que alguien esperó y nunca escribimos; la visita a ese enfermo que solo quedó en el olvido, tanto pero tanto bien, que pudiéndolo hacer, por mil excusas que inventamos para justificarnos, no lo hicimos...

Esa es la rutina en la que a diario vivimos, ese es el camino que se nos presenta cada día pero que no elegimos; porque nos dejamos llevar por lo que dicen y hacen los demás; pensamos en el bien propio e ignoramos lo que siente, piensa y necesita el resto de la humanidad...

Vivimos creyendo que con hacer lo que nos toca o evitar realizar algún mal, nos hemos ganado el cielo, y ya somos buenos... No nos damos cuenta que estamos haciendo lo que no nos cuesta, somos igual que los demás; es más valioso marcar la diferencia, si nos esforzamos un poco más en regalar amor al que lo ha de necesitar; eso es lo que nos hace semejantes a Dios; quien para salvar la humanidad, hizo realidad el amor, y no se conformó con sanar y predicar; sino que inventó una nueva definición del amor, algo que le da su inigualable valor, y es ser capaz de amar tan al extremo que la vida dar por amor... y no sólo lo dijo, sino que así lo vivió, porque por amor, su vida en la cruz entregó...

Aún estamos a tiempo, hay mucho bien que sin darnos cuenta, podemos realizar...


Autor desconocido


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