martes, 23 de marzo de 2021

El Árbol envidioso

 
Había una vez un hermoso árbol plantado en un gran bosque, con tronco recto y fuerte de color marrón. Sus ramas eran finas, sus hojas de color verde oscuro y sus flores muy llamativas que muchas veces se convertían en ricas frutas.

En su copa había un nido con dos pichoncitos y cada mañana se podía escuchar a la madre de éstos dando la bienvenida al día que comenzaba a través de su dulce canto.

Este maravilloso árbol daba sombra y frescor, sus ramas brindaban asientos y cuando éstas jugaban con el viento dejaban caer sus ricas frutas al suelo las cuales servían de suculento alimento.

Sin embargo, a su lado, vivía otro árbol seco, feo y pequeñito que le miraba con mucha envidia.

_ ¿Qué haces para estar tan bello y frondoso? Porque yo lo he intentado y no he podido lograrlo_ preguntó el árbol seco.

_ No puedes ser bello y frondoso porque estás podrido de envidia y malos sentimientos en tu interior_ explicó el frondoso árbol.

_ ¿Y qué debo hacer?_ preguntó tristemente el árbol seco con lágrimas en sus dos únicas hojitas.

_ Debes curarte por dentro para que pueda brotar la belleza que duerme en tu interior_ expuso el frondoso árbol.

Entonces el árbol seco reflexionó y decidió sacar todos los malos sentimientos que le habían hecho permanecer podrido y seco durante tanto tiempo. Y desde ese momento la hermosura que había dentro del él comenzó a agitarse haciendo que salieran ramas y hojas verdes, bellas flores y ricas frutas alcanzando así una gran altura.

Ante este interesante acontecimiento ambos árboles lo celebraron muy felices con un concierto de ruiseñores en sus ramas y se hicieron muy buenos amigos. 



Autora: María Abreu


lunes, 1 de marzo de 2021

La Felicidad está a cuatro pasos

 

Muchas veces decimos que un sitio "está a cuatro pasos" para indicar que está muy cerca. Pues bien, amigos, la felicidad está a cuatro pasos. Todos buscamos la felicidad, pero no somos conscientes de que en realidad, puede estar mucho más cerca de lo que pensamos. Además, una vez encontrada, no será algo efímero, sino que puede ser permanente. Entonces, ¿cuáles son esos cuatro pasos para alcanzar la felicidad?

1.- Mantener la Fe:

La fe es aceptar lo imposible, arreglárselas sin lo indispensable y sobrellevar lo intolerable.

La fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible.

La fe es ociosa cuando las circunstancias son favorables; es únicamente ante la adversidad cuando ejercitamos nuestra fe en Dios.

La fe, igual que un músculo, se vuelve fuerte y flexible con el ejercicio.

Nunca aprenderemos a tener más fe mientras estemos rodeados de comodidades.

Las victorias más grandes son las victorias de la fe.

Lo que cuenta no es tanto lo que podemos hacer, sino lo que podemos creer que Dios hará.

La fe acaba donde comienza la preocupación y la preocupación acaba donde comienza la fe. 


2.- Perseverar en la Oración:

Nadie puede vivir con dudas si ha orado con fe.

Dios no concede giros cuando no hay depósitos.

Para alcanzar una elevada estatura espiritual, antes hay que aprender a arrodillarse.

Cuando recibes el pan de cada día por el cual siempre oras, no te quejes de que no sea un pastel.

Alguna gente dice que el Cielo queda muy lejos. Los que están destinados a él sólo necesitan unas pocas palabras para llegar.

Tal vez nuestros problemas serían mayores, si Dios respondiera todas nuestras oraciones.

3.- Llenarnos de Paz:

La paz no se hace en las mesas de negociaciones ni con tratados, sino en los corazones de los hombres.

Cuando Cristo es Señor de la mente, la paz es señora del día.

La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento y malentendido.

Si tenemos paz en nuestras almas, nada nos afectará.

La paz no es la ausencia de conflictos, sino la presencia de Dios, sea cual sea el conflicto. 


4.- Disfrutar la Felicidad:

La felicidad no se encuentra ni dentro ni fuera de nosotros, sino que es fruto de nuestra comunión con Dios.

Estar felices con lo que tenemos es la mayor de todas las riquezas.

La diferencia entre los placeres espirituales y los terrenales es tan grande como la que existe entre un banquete del que uno disfruta y uno retratado sobre un muro.

Hay dos maneras de ser rico: una es tener todo lo que uno quiere y la otra es estar satisfecho con lo que uno tiene.

Seremos más felices si damos a los demás un pedacito de nuestro corazón, en lugar de un producto de nuestra mente.

Nuestro corazón es más feliz cuando late por los demás.


En resumen: 

 
La Palabra de Dios es la que nos muestra cómo ser felices y cómo mantener la alegría de la salvación de forma permanente. Los cuatro pasos que han leído son fundamentales para obtener y conservar la felicidad. Es por ello que, si mantenemos la fe, perseveramos en la oración y nos llenamos de paz, disfrutaremos así de la felicidad auténtica. 

 

Autor desconocido

 

sábado, 27 de febrero de 2021

La Semillita dormilona

 

Había una vez una semillita que estaba bien dormidita dentro de su casita, su casita estaba bajo la tierra.

Un día llegó el sol y con sus brazitos tibios comenzó a hacerle cosquillas en la pancita. ¡Despiértate, dormilona!- le decía, pero la semillita remolona no quería abrir su casita. El señor sol comenzó a calentarla más y más y de pronto la semillita estiró de a poquitito una patita, esa patita se llama raíz.

Luego vino la señora lluvia y le mojó la carita con sus suaves gotitas. ¡Arriba, arriba hay que levantarse!

-UUUUUUAAAAHHHHH, UUUUUJJJJJ - bostezaba la semillita y poquito a poco, fue estirando sus brazitos y rompiendo un poquitito su casita tibia.

El señor Sol y la señora lluvia la alentaban para que pronto saliera de abajo de la tierra, y estirara sus brazitos aún más.

Una tortuguita que pasaba por allí se sentó a esperar que semillita apareciera, total ella no tenía mucho apuro, también vinieron algunas mariposas.

De pronto unos pequeñísimos brotecitos comenzaron a asomarse en la húmeda tierra.

¡Bienvenida! le dijeron todos, ahora sí me puedo estirar bien, dijo semillita! Y se estiró, se estiró como nosotros después de levantarnos de una linda siesta.

A semillita comenzaron a salirle unas verdes hojitas y por último para recibir a la señora primavera que estaba por llegar, se vistió de hermosas flores, de muchos colores. la tortuguita y las mariposas, aplaudían muy contentas, y el señor Sol y la señora lluvia, sonreían muy satisfechos por haber ayudado a semillita a crecer feliz.

 

Autor desconocido 

lunes, 22 de febrero de 2021

Paso a paso

 

Un profesor fue invitado a dar una conferencia en una base militar, y en el aeropuerto lo recibió un soldado.

Mientras se encaminaban a recoger el equipaje, el soldado se separó del visitante en tres ocasiones: primero para ayudar a una anciana con su maleta; luego para cargar a dos pequeños a fin de que pudieran ver a Santa Claus, y después para orientar a una persona. Cada vez regresaba con una sonrisa en el rostro.

"¿Dónde aprendió a comportarse así?", le preguntó el profesor. "En la guerra", contestó. Entonces le contó su experiencia en Vietnam. Allá su misión había sido limpiar campos minados. Durante ese tiempo había visto cómo varios amigos suyos, uno tras otro, encontraban una muerte prematura.

"Me acostumbré a vivir paso a paso" -explicó. "Nunca sabía si el siguiente iba a ser el último; por eso tenía que sacar el mayor provecho posible del momento que transcurría entre alzar un pie y volver a apoyarlo en el suelo. Me parecía que cada paso era toda una vida".

Nadie puede saber lo que habrá de suceder mañana. Qué triste sería el mundo si lo supiéramos. Toda la emoción de vivir se perdería, nuestra vida sería como una película que ya vimos. Ninguna sorpresa, ninguna emoción. Pienso que lo que se requiere es ver la vida como lo que es: una gran aventura.

Al final, no importará quién ha acumulado más riqueza ni quién ha llegado más lejos. Lo único que importará es quién lo vivió más y de la mejor forma a los ojos de Jesús. Eso es, creo yo, lo que se pondrá en la balanza a la hora de hacer el recuento final.

 

 Autor desconocido

 

La Semilla


Érase una vez una semilla que cayó entre las rocas y no podía salir.

Se puso muy triste y dijo:

- Nunca llegaré a ser una planta, sin tierra, sin agua y sin sol.

Un pájaro oyó a la semilla y fue a ver a la madre tierra.

- La semilla está atrapada entre las rocas y no puede salir.

Entonces, la madre tierra llamó al sol y a la lluvia. Los tres juntos fueron donde la semilla y le dijeron:

Abre tus hojitas

al viento y al sol.

Nacerá tu tallo

una bella flor.

 

La lluvia comenzó a caer. La semilla se hundió en la tierra fértil. Tomó la fuerza con el agua y el sol y empezó a germinar.

Las hojas parecían dos ojitos verdes maravillados del mundo. El tallo siguió creciendo y creciendo... De pronto nació un capullo y luego brotó la flor: un círculo con pecas rodeado de pétalos amarillos.

¡Aquella flor tan hermosa era un girasol!



Autor: Isabel Freire de Matos


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