lunes, 1 de marzo de 2021

La Felicidad está a cuatro pasos

 

Muchas veces decimos que un sitio "está a cuatro pasos" para indicar que está muy cerca. Pues bien, amigos, la felicidad está a cuatro pasos. Todos buscamos la felicidad, pero no somos conscientes de que en realidad, puede estar mucho más cerca de lo que pensamos. Además, una vez encontrada, no será algo efímero, sino que puede ser permanente. Entonces, ¿cuáles son esos cuatro pasos para alcanzar la felicidad?

1.- Mantener la Fe:

La fe es aceptar lo imposible, arreglárselas sin lo indispensable y sobrellevar lo intolerable.

La fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible.

La fe es ociosa cuando las circunstancias son favorables; es únicamente ante la adversidad cuando ejercitamos nuestra fe en Dios.

La fe, igual que un músculo, se vuelve fuerte y flexible con el ejercicio.

Nunca aprenderemos a tener más fe mientras estemos rodeados de comodidades.

Las victorias más grandes son las victorias de la fe.

Lo que cuenta no es tanto lo que podemos hacer, sino lo que podemos creer que Dios hará.

La fe acaba donde comienza la preocupación y la preocupación acaba donde comienza la fe. 


2.- Perseverar en la Oración:

Nadie puede vivir con dudas si ha orado con fe.

Dios no concede giros cuando no hay depósitos.

Para alcanzar una elevada estatura espiritual, antes hay que aprender a arrodillarse.

Cuando recibes el pan de cada día por el cual siempre oras, no te quejes de que no sea un pastel.

Alguna gente dice que el Cielo queda muy lejos. Los que están destinados a él sólo necesitan unas pocas palabras para llegar.

Tal vez nuestros problemas serían mayores, si Dios respondiera todas nuestras oraciones.

3.- Llenarnos de Paz:

La paz no se hace en las mesas de negociaciones ni con tratados, sino en los corazones de los hombres.

Cuando Cristo es Señor de la mente, la paz es señora del día.

La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento y malentendido.

Si tenemos paz en nuestras almas, nada nos afectará.

La paz no es la ausencia de conflictos, sino la presencia de Dios, sea cual sea el conflicto. 


4.- Disfrutar la Felicidad:

La felicidad no se encuentra ni dentro ni fuera de nosotros, sino que es fruto de nuestra comunión con Dios.

Estar felices con lo que tenemos es la mayor de todas las riquezas.

La diferencia entre los placeres espirituales y los terrenales es tan grande como la que existe entre un banquete del que uno disfruta y uno retratado sobre un muro.

Hay dos maneras de ser rico: una es tener todo lo que uno quiere y la otra es estar satisfecho con lo que uno tiene.

Seremos más felices si damos a los demás un pedacito de nuestro corazón, en lugar de un producto de nuestra mente.

Nuestro corazón es más feliz cuando late por los demás.


En resumen: 

 
La Palabra de Dios es la que nos muestra cómo ser felices y cómo mantener la alegría de la salvación de forma permanente. Los cuatro pasos que han leído son fundamentales para obtener y conservar la felicidad. Es por ello que, si mantenemos la fe, perseveramos en la oración y nos llenamos de paz, disfrutaremos así de la felicidad auténtica. 

 

Autor desconocido

 

sábado, 27 de febrero de 2021

La Semillita dormilona

 

Había una vez una semillita que estaba bien dormidita dentro de su casita, su casita estaba bajo la tierra.

Un día llegó el sol y con sus brazitos tibios comenzó a hacerle cosquillas en la pancita. ¡Despiértate, dormilona!- le decía, pero la semillita remolona no quería abrir su casita. El señor sol comenzó a calentarla más y más y de pronto la semillita estiró de a poquitito una patita, esa patita se llama raíz.

Luego vino la señora lluvia y le mojó la carita con sus suaves gotitas. ¡Arriba, arriba hay que levantarse!

-UUUUUUAAAAHHHHH, UUUUUJJJJJ - bostezaba la semillita y poquito a poco, fue estirando sus brazitos y rompiendo un poquitito su casita tibia.

El señor Sol y la señora lluvia la alentaban para que pronto saliera de abajo de la tierra, y estirara sus brazitos aún más.

Una tortuguita que pasaba por allí se sentó a esperar que semillita apareciera, total ella no tenía mucho apuro, también vinieron algunas mariposas.

De pronto unos pequeñísimos brotecitos comenzaron a asomarse en la húmeda tierra.

¡Bienvenida! le dijeron todos, ahora sí me puedo estirar bien, dijo semillita! Y se estiró, se estiró como nosotros después de levantarnos de una linda siesta.

A semillita comenzaron a salirle unas verdes hojitas y por último para recibir a la señora primavera que estaba por llegar, se vistió de hermosas flores, de muchos colores. la tortuguita y las mariposas, aplaudían muy contentas, y el señor Sol y la señora lluvia, sonreían muy satisfechos por haber ayudado a semillita a crecer feliz.

 

Autor desconocido 

lunes, 22 de febrero de 2021

Paso a paso

 

Un profesor fue invitado a dar una conferencia en una base militar, y en el aeropuerto lo recibió un soldado.

Mientras se encaminaban a recoger el equipaje, el soldado se separó del visitante en tres ocasiones: primero para ayudar a una anciana con su maleta; luego para cargar a dos pequeños a fin de que pudieran ver a Santa Claus, y después para orientar a una persona. Cada vez regresaba con una sonrisa en el rostro.

"¿Dónde aprendió a comportarse así?", le preguntó el profesor. "En la guerra", contestó. Entonces le contó su experiencia en Vietnam. Allá su misión había sido limpiar campos minados. Durante ese tiempo había visto cómo varios amigos suyos, uno tras otro, encontraban una muerte prematura.

"Me acostumbré a vivir paso a paso" -explicó. "Nunca sabía si el siguiente iba a ser el último; por eso tenía que sacar el mayor provecho posible del momento que transcurría entre alzar un pie y volver a apoyarlo en el suelo. Me parecía que cada paso era toda una vida".

Nadie puede saber lo que habrá de suceder mañana. Qué triste sería el mundo si lo supiéramos. Toda la emoción de vivir se perdería, nuestra vida sería como una película que ya vimos. Ninguna sorpresa, ninguna emoción. Pienso que lo que se requiere es ver la vida como lo que es: una gran aventura.

Al final, no importará quién ha acumulado más riqueza ni quién ha llegado más lejos. Lo único que importará es quién lo vivió más y de la mejor forma a los ojos de Jesús. Eso es, creo yo, lo que se pondrá en la balanza a la hora de hacer el recuento final.

 

 Autor desconocido

 

La Semilla


Érase una vez una semilla que cayó entre las rocas y no podía salir.

Se puso muy triste y dijo:

- Nunca llegaré a ser una planta, sin tierra, sin agua y sin sol.

Un pájaro oyó a la semilla y fue a ver a la madre tierra.

- La semilla está atrapada entre las rocas y no puede salir.

Entonces, la madre tierra llamó al sol y a la lluvia. Los tres juntos fueron donde la semilla y le dijeron:

Abre tus hojitas

al viento y al sol.

Nacerá tu tallo

una bella flor.

 

La lluvia comenzó a caer. La semilla se hundió en la tierra fértil. Tomó la fuerza con el agua y el sol y empezó a germinar.

Las hojas parecían dos ojitos verdes maravillados del mundo. El tallo siguió creciendo y creciendo... De pronto nació un capullo y luego brotó la flor: un círculo con pecas rodeado de pétalos amarillos.

¡Aquella flor tan hermosa era un girasol!



Autor: Isabel Freire de Matos

jueves, 24 de diciembre de 2020

Los regalos de Jesús




Te regalo a mi Santísima Madre, para que sea tu Madre.

Te regalo mi alegría para que tengas una fuente inagotable de paz.

Te regalo mis fuerzas para que te sostengas en tu cansancio cuando sirvas a los demás.

Te regalo la quietud de la noche bendita de mi nacimiento para que llenes tu alma de paz.

Te regalo mis ojos para que con ellos puedas dar una nueva mirada a este universo que puse a tu servicio.

Te regalo mi caridad para que sientas el anhelo de trabajar por los desposeídos y de compartir tu pan con los hambrientos.

Te regalo mi amor para que lleno tu corazón de él, puedas prodigarte a los demás.

Te regalo mi paz para que con tu buena voluntad des gloria a Dios.

Te regalo mi humildad para que desde tu condición de hombre, estés dispuesto a crecer y superarte.

Te regalo la mula del establo para que calientes con tu fervor.

Te regalo mi sencillez para que puedas llegar al Reino de los Cielos.

Te regalo la serenidad para aceptar las cosas que no puedes cambiar y mi valentía para cambiar las que puedas.

Te regalo mis ángeles para que te enseñen a ser mensajero de paz.

Te regalo las caricias de mis manos para que te consuelen y alienten.

Te regalo las lágrimas de mi madre como bálsamo de tus penas.

Te regalo la miel que llevaron los pastores para que endulces la vida de los tuyos con cariño y generosidad.

Te regalo mi humildad para engrandecerte.

Te regalo mi estrella para que te muestre el camino que a mí conduce.

Te regalo la música para que como ella alegra, tú también logres dar gozo a los demás.

Te regalo mis lágrimas para que laves con ellas tus pecados.

Te regalo la luz de mi mirada para que guíe tus pasos.

Te regalo mi misericordia para que con ella juzgues a tus hermanos.

Te regalo mi alegría para que con ella contagies al mundo.

Te regalo mi ternura para que con ella sirvas a los pequeños y a los necesitados.

Te regalo mis manos para que con ellas construyas mi Reino.

Te regalo mi amistad para que en ella te apoyes.

Te regalo mi paz para que la contagies a todos los que crucen en tu camino.

Te regalo mi hombro que sostuvo la cruz del pecado de la humanidad para que te ayude a cargar tu cruz.

Te regalo mi pesebre para que en él repose tu corazón.

Te regalo mi amor para que sea la prenda de tu felicidad.

Te regalo el sol para que así como él alumbra al mundo, alumbres tú la vida de tu familia y tus amigos.

Te regalo mis pies para que te guíen por el camino de la verdad.

Te regalo mi amor para que sea la prenda de tu felicidad.

Te regalo mi boca para que con ella denuncies la injusticia.

Te regalo mis llagas para que te conforten en tu dolor y crezca en ti la esperanza.

Te regalo el perdón para que como un bálsamo sane el rencor y cada ofensa que guardes en tu corazón y así, en paz contigo mismo, me ofrezcas lo mejor de ti.


Autor desconocido



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