viernes, 4 de mayo de 2018

El Náufrago


El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. El oró fervientemente a Dios pidiéndole ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.

Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.

Un día, tras merodear por la isla en busca de alimento, regresó a casa para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido... lo había perdido todo. Quedó anonadado con tristeza y rabia.

"Dios: cómo me pudiste hacer esto a mi!" se lamentó.

Temprano al día siguiente, sin embargo, fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Había venido a rescatarlo.

¿Cómo supieron que estaba aquí?, preguntó el cansado hombre a sus salvadores.

"Vimos su señal de humo", contestaron ellos.

Es fácil descorazonarse cuando las cosas marchan mal. Pero no debemos desanimarnos, porque Dios trabaja en nuestras vidas, aún en medio del dolor, la incertidumbre y el sufrimiento.

¡Ten fe! Dios está contigo y te ayudará a salir adelante.

 

Autor desconocido

 

El Noble y el Granjero


Fleming, y era un granjero escocés pobre. Un día, mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí, entró hasta la cintura en el estiércol húmedo negro. Se trataba de un muchacho aterrado, gritando y esforzándose por liberarse. El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte. Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble elegantemente vestido salió y se le presentó como el padre del muchacho que el granjero Fleming había ayudado.

-"Yo quiero recompensarle", dijo el noble. "Usted salvó la vida de mi hijo."

-"No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice," contestó el granjero escocés . En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la familia de la cabaña. "¿Es su hijo?" el noble preguntó.

-"Sí," el granjero contestó orgullosamente.

- "Le propongo un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que nosotros dos estaremos orgullosos".

Y el granjero aceptó. El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y con el tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary's Hospital en Londres, y siguió hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

Winston ChurchillAños después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano estaba enfermo de pulmonía. ¿Qué salvó su vida esta vez? La penicilina.


¿El nombre del noble? Sir Randolph Churchill.

¿El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.

Alguien dijo una vez: Lo que va, regresa.



Trabaja como si no necesitaras el dinero.

Ama como si nunca hubieses sido herido.

Baila como si nadie estuviera mirando.

Canta como si nadie escuchara.

Vive como si fuera el Cielo en la Tierra.

Nada pasará si no lo haces. Pero si lo haces, alguien sonreirá gracias a ti.

Haz el bien y no mires a quién.

 

Autor desconocido

Vitaminas para el alma



Cuando las horas de desaliento te invadan el alma, y las lágrimas afloren en tus ojos, búscame: YO SOY AQUÉL que sabe consolarte y pronto detiene tus lágrimas.

Cuando desaparezca tu ánimo para luchar en las dificultades de la vida, o sientas que estas pronto a desfallecer, llámame: YO SOY LA FUERZA capaz de remover las piedras de tu camino y sobreponerte a las adversidades del mundo.

Cuando, sin clemencia, te encontraras sin donde reclinar tu cabeza, corre junto a mi: YO SOY EL REFUGIO, en cuyo seno encontrarás guarida para tu cuerpo y tranquilidad para tu espíritu.

Cuando te falte la calma, en momentos de gran aflicción, y te consideres incapaz de conservar la serenidad de espíritu, invócame: YO SOY LA PACIENCIA que te ayudará a vencer las dificultades más dolorosas y triunfar en las situaciones más difíciles.

Cuando te debatas en los misterios de la vida y tengas el alma golpeada por los obstáculos del camino, grita por mí: YO SOY EL BÁLSAMO que cicatrizará tus heridas y aliviará tus padecimientos.

Cuando el mundo sólo te haga falsas promesas y creas que ya nadie puede inspirarte confianza, ven a mí: YO SOY LA SINCERIDAD, que sabe corresponder a la franqueza de tus actitudes y a la nobleza de tus ideas.

Cuando la tristeza o la melancolía intenten albergarse en tu corazón, clama por mí: YO SOY LA ALEGRÍA que te infunde un aliento nuevo y te hará conocer los encantos de tu mundo interior.

Cuando, uno a uno, se destruyan tus ideales más bellos y te sientas desesperado, apela a mí: YO SOY LA ESPERANZA que te robustece la Fe.

Cuando la impiedad te revele las faltas y la dureza del corazón humano, aclámame: YO SOY EL PERDÓN, que te levanta el ánimo y promueve la rehabilitación de tu alma.

Cuando dudes de todo, hasta de tus propias convicciones, y el escepticismo te aborde el alma, recurre a mí: YO SOY LA FE que te inunda de luz y de entendimiento para que alcances la FELICIDAD.

Cuando ya nadie te tienda una mano tierna y sincera y te desilusiones de los sentimientos de tus semejantes, aproxímate a mí: YO SOY LA RENUNCIA que te enseñará a entender la ingratitud de los hombres y la incomprensión del mundo.

Y cuando al fin, quieras saber quién soy, pregúntale al río que murmura, al pájaro que canta, a las estrellas que titilan. YO SOY LA DINÁMICA DE LA VIDA, Y LA ARMONÍA DE LA NATURALEZA.

ME LLAMO AMOR. SOY EL REMEDIO PARA TODOS LOS MALES QUE ATORMENTEN TU ESPÍRITU.

Ven a mí... que yo te llevaré a las serenas mansiones del infinito... bajo las luces brillantes de la eternidad...


Jesucristo

Aguas Mansas



Que tus palabras sean como aguas mansas pero en constante movimiento, que con paciencia se van abriendo camino.

Que sean una bendición para los campos áridos, que sean dadoras de vida para todas las plantas que se nutran de tus palabras convertidas en agua.

Que con dulzura se introduzcan en la vida de los sedientos, que necesitan de un trago para seguir viviendo, no te fijes quien se aprovecha de ellas, simplemente fluye.

Las palabras pueden ser una poesía, una frase célebre, un consejo, un cuento, una felicitación, una reflexión, incluso hasta un chiste, sin embargo deben seguir un cauce de amor para que llegue a todos.

Tus palabras pueden ser también en un momento dado, como las aguas que bajan con fuerza, velocidad y en grandes cantidades, destructivas y mortales, pues a su paso se desbordan y ahogan.

Esta diferencia la marca los sentimientos que nos embargan en el momento que las emitimos, de cada uno depende que nuestras palabras den vida o por el contrario destruyan y asesinen.

Transformémonos igual que el agua, que nuestras palabras y pensamientos cuando no sean positivos se conviertan en hielo, y queden mudas y estáticas.

Que cuando sean para compartir, estas sean líquido que se usa para conservar y crear la vida.

Y que sean vapor cuando queramos que estas lleguen a las alturas, para que el Buen Dios, las distribuya más sabiamente, en forma de lluvia, a todos sin distinción.

Benditas sean todas las palabras de amor, que de ti procedan, pues eso demuestra que tu corazón está en buenas manos...


Autor desconocido

Cuando me quejo


Hoy, en un ómnibus,

ví una chica con cabello dorado

y deseé ser tan rubia como ella.

Cuando de pronto se levantó para irse

ví que cojeaba por el pasillo,

Tenía una sola pierna y usaba muleta

Pero cuando pasó, sonreía.



Oh, Dios, perdóname cuando me quejo,

Tengo dos piernas, el mundo es mío.

Me detuve para comprar caramelos,

El muchacho que los vendía era tan encantador,

Conversé con él, parecía tan contento,

Si llegaba tarde no me preocupaba.

Y mientras me iba, dijo

"Gracias, has sido tan amable,

Es lindo conversar con gente como tú, sabes, soy ciego".

Oh, Dios, perdóname cuando me quejo.

Tengo dos ojos, el mundo es mío.



Más tarde, cuando iba caminando por la calle

Vi un chico de ojos azules,

Se paró y miraba a otros jugar,

No sabía qué hacer.

Me detuve un momento y luego dije:

"¿Por qué no te unes a los otros, querido?"

Siguió mirando hacia delante sin decir ni una palabra.

Entonces me dí cuenta que no podía oír.

Oh, Dios, perdóname cuando me quejo

Tengo dos oídos, el mundo es mío.



Con pies que me llevan a donde quiero ir.

Con ojos para ver el brillo del sol.

Con oídos para oír lo que sé.

Oh, Dios, perdóname cuando me quejo.

En verdad he sido bendecido, el mundo es mío.



¡¡¡¡ Este poema es sólo para recordar lo mucho que tenemos que agradecer !!!!

Da lo mejor al mundo y lo mejor volverá a ti.



Ultima Entrada

El Secreto del Árbol de los Deseos

En lo profundo de un valle escondido, donde las nubes parecían acariciar la tierra, crecía el Árbol del Deseo. Era una criatura vegetal impo...

Mas Populares