jueves, 20 de julio de 2017

Tolerancia


Los que me han hecho sufrir, tal vez no sean tan malos.

Los que no son de mis ideas, tal vez no sean intratables.

Los que no hacen las cosas como yo, tal vez no sean unos locos.

Los que discurren de otro modo, tal vez no sean unos ignorantes.

Los que son más viejos que yo, tal vez no sean unos atrasados.

Los que son más jóvenes que yo, tal vez hay que dejarles que se equivoquen para que adquieran experiencia.

Los que tienen más éxito, tal vez se lo hayan merecido.

Los que me contradicen, tal vez me abren los ojos.

Los que tienen más dinero que yo, tal vez sean muy honrados.

Los que me han dicho una palabra amable, tal vez lo hayan hecho con sentimiento y desinterés.

Los que me han hecho un favor, tal vez lo ha hecho de mil amores.

Los que "pasan" de lo que a mí me importa, tal vez me ayudan a buscar lo verdaderamente importante.

Los que no van en mi misma dirección, tal vez me buscan lo mismo por otro camino.

Los que no me lo ponen fácil, tal vez me obligan a renovar el esfuerzo y la ilusión, día a día.


Autor desconocido

Sí a la vida


Delante de la fragilidad del Hijo de Dios, protegido por la ternura de su Madre santísima, pienso en cuántas pequeñas víctimas inocentes son arrancadas por el egoísmo y por la insensibilidad de quienes han procreado para tirar el fruto al cubo de la basura.

Sin embargo, no quiero pensar en el mal que parece sumergirnos, sino que prefiero agradecer a Dios el estupendo don de la vida.

Hemos de pedir al Señor que mantenga firmes en su empeño a todos aquellos que, comenzando por nuestros padres, han luchado y todavía se esfuerzan para que la vida continúe floreciendo y desarrollándose.

Ante tanto mal, Dios continúa sonriéndonos cada vez que una mano se abre al bien, y una voz defiende al débil, como es el niño.

Ten siempre en cuenta las palabras de San Roberto Belarmino: "Sé consciente de que has sido creado para gloria de Dios y para tu propia salvación eterna. Este es tu fin: este es el centro de tu vida: este es el tesoro de tu corazón." 
 
 
Autor desconocido

Una sonrisa


Una sonrisa cuesta poco, pero vale mucho.

Quien la da es feliz y quien la recibe la agradece.

Dura solo un instante y su recuerdo, a veces, perdura por toda una vida.

No hay nadie tan rico que no la necesite, ni nadie tan pobre que no la pueda dar.

Produce felicidad en el hogar, prosperidad en los negocios y es contraseña entre los amigos.

Es descanso para el cansado, luz para el desolado, sol para el triste y antídoto para los problemas.

No se puede comprar ni pedir prestada, tomarla o robarla, sirve sólo como regalo.

Y nadie necesita tanto de una sonrisa como quien se olvidó de sonreír.

Sonríe siempre porque la sonrisa es el mejor regalo que podemos recibir y lo mejor que podemos dar.

Si con las prisas me olvido de darte una sonrisa, discúlpame: ¿Tendrías la bondad de darme una de las tuyas?

Porque una sonrisa es la mejor cédula de identidad que tenemos para caminar por la vida.
 

Autor desconocido
 

lunes, 19 de junio de 2017

Quiero volver a confiar



Fuimos criados con principios morales comunes, cuando éramos niños, madres, padres, profesores, abuelos, tíos y vecinos. Eran autoridades dignas de respeto y consideración.

Era inimaginable responder o tratar sin mostrar respeto a los más ancianos, a maestros o autoridades… Era una falta de educación.

Confiábamos en los adultos porque todos eran padres, madres o familiares de todos los chicos vecinos del barrio. Solo teníamos miedo de la oscuridad, del coco, de los sapos, ratones, o películas de terror.

Hoy tengo una tristeza infinita por todo lo que hemos perdido. Por todo lo que mis nietos un día temerán. Por el miedo que percibo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos y adultos.

¿Pagar las deudas es ser tonto?…
 
¿Amnistía para los estafadores?…
 
¿Los honestos son ridículos?…
 
¿No aprovecharse de la situación es ser necio?
 
¿Qué pasó con nosotros…? Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes, los corruptos pavoneándose de su poder, rejas en nuestras ventanas y puertas.
 
Cada uno encerrado en su mundo. Hijos exigiendo regalos o dinero por pasar de curso.
 
¿Dónde están los valores, la moral y la ética? ¿Qué tenemos que dar para recibir un abrazo?
 
¿Desde cuándo a lo correcto se lo considera ridículo?

Más vale un auto caro que una amistad auténtica. Es más importante una televisión de pantalla gigante que una conversación entre amigos o familiares. Más vale un traje de Armani que un diploma. En definitiva, vale más parecer, que ser…

Ya estoy harto de vivir asustado y encerrado por temor.

¡Quiero sacar las rejas de mi ventana para poder tocar las flores!
 
¡Quiero sentarme en la vereda y poder tener la puerta abierta en las noches de verano!
 
¡Quiero que la honestidad vuelva a ser motivo de orgullo!
 
¡Quiero que se vuelva a poner de moda la rectitud de carácter, la cara limpia y la mirada a los ojos!
 
¡Quiero esperanza, alegría, confianza y fe!
 
¡Quiero que nos avergoncemos de lo que está mal y seamos solidarios!
 
¡Quiero volver a enorgullecerme de nuestros líderes políticos, sindicales y religiosos!
 
¡Quiero que la palabra de honor dada por un hombre, vuelva a ser sinónimo de juramento!
 
¡Quiero ser y no simplemente tener y hacer!
 
¡Quiero recuperar la verdadera vida, simple como la lluvia, limpia como el cielo de abril, refrescante como la suave brisa de la mañana!
 
¡Y definitivamente lo quiero para tí, tanto como para mí!

Sueño con un mundo sencillo para todos. Un mundo que tenga el amor, la caridad, la solidaridad, el respeto, el perdón…como valores incuestionables. No puedo tolerar ciertas cosas; la corrupción, la falta de ética, de moral, de respeto… me indignan.

Volvamos a ser los protagonistas de nuestra propia vida y a recuperar el tesoro que hemos ido perdiendo poco a poco durante todos estos años. Es la única manera de construir un mundo mejor, más justo, donde las personas se respeten, dejemos de estar crispados, de abusar unos de otros y podamos tener verdadera paz en nuestro corazón.

¿Utopía?… es posible, pero por lo menos, hagamos el intento. Nuestros hijos se lo merecen
y nuestros nietos nos lo agradecerán.
 

Anónimo


sábado, 17 de junio de 2017

Decálogo para formar un hijo delincuente



1.- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2.- No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3.- Cuando diga palabrotas, festéjela. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.

4.- No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5.- Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6.- Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

7.- Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8.- Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

9.- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

10- Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Juez - Emilio Calatayud


Dios te dice: No crean ustedes que pueden engañar a Dios. Cada uno cosechará lo que haya sembrado. Gálatas 6:7

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